Proceso de expulsión del dispositivo de mezclado. © Foto : Fundación Descubre

Investigadores españoles participan en el desarrollo de la impresora 3D para pacientes con disfagia

Los expertos han desarrollado una impresora 3D como alternativa a las habituales papillas y batidos que suelen consumir aquellas personas que tienen dificultades al comer y al tragar.

La disfagia, o la dificultad para tragar alimentos sólidos y/o líquidos, afecta a alrededor de dos millones de personas en España y se estima que en torno al 90% de la población que sufre este trastorno, no está ni diagnosticada ni correctamente tratada según las estimaciones de la Fundación de ciencias del medicamento y productos sanitarios (Fundamed).

Normalmente lo padecen personas en edad avanzada y es habitual en aquellas que tienen Parkinson o ciertos tipos de parálisis. Precisamente por ello se les sirve casi todo en papillas o purés. Para ayudar a combatir esta dolencia, un equipo de investigadores de la Universidad de Huelva y la empresa Fresenius Kabi Deutschland (Alemania) ha diseñado un dispositivo que prepara comida apta para personas que tienen complicaciones para deglutir líquidos u otras texturas.

Se trata de una impresora 3D que consigue diseñar, mediante un dispositivo de mezclado controlado por un programa informático, comida semi-sólida, con texturas personalizadas, que se adapte a las necesidades y gustos del paciente para incrementar su apetencia por los alimentos y remediar carencias nutricionales.

"Es la primera vez que se construye una impresora 3D con estas características tan concretas para ayudar a las personas con dificultades para comer", explica el investigador de la Universidad de Huelva José María Franco, en un comunicado.

La impresora cuenta con un sistema para medir la cantidad de masa alimentaria y un dispositivo que mezcla ingredientes líquidos y sólidos como alternativa a los productos que no pueden digerir. Los cuidadores pueden personalizar el sabor, la forma e incluso el olor de la comida. Por ejemplo, se puede mezclar zumo de naranja con leche espesada para simular un huevo frito, aunque su textura y sabor serán diferentes. De este modo, se reducen tanto los atragantamientos y el riesgo de asfixia de las personas con disfagia, así como las posibilidades de que ocurran errores en la preparación de sus comidas.

"Tan solo hay que indicarle al dispositivo a través de un programa informático qué cantidades de espesante, medicamentos o fluidos son necesarias. Además, si el producto resultante es lo suficientemente sólido, la herramienta puede imprimirlo con formas concretas. Por ejemplo, podemos simular un huevo frito compuesto por leche espesada y zumo de naranja con una textura similar a la de un gel", comenta José María Franco.

En el futuro, el equipo de investigación centrará su labor en ampliar las capacidades de este dispositivo 3D. De esta forma, incrementarán las opciones alimentarias de los pacientes. Así, la comida tendría otros nutrientes y un sabor más similar a la comida que se emula. "Estamos estudiando cómo crear alimentos con base de aceite, que tiene una textura distinta al agua o al zumo", asegura Franco, "tenemos que analizar cómo cambiar su viscosidad para que se adapte a lo que el dispositivo hace en la actualidad". Se podrá instalar en hospitales y residencias de mayores, y será comercializado por la empresa alemana Fresenius Kabi Deutschland, propietaria de la patente.

Noticias Relacionadas

Más Noticias

Más Noticias