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¿Qué hace el café con nosotros? Desde el imparcial punto de vista químico

La eterna disputa entre los que advierten contra tomar demasiado café y los que no imaginan un día productivo sin una taza o dos (o tres) se realizó a través de múltiples estudios y artículos científicos, cada uno tratando de persuadir a sus oponentes. Esta vez nos apartamos del 'conflicto' y nos centramos en la química tras los efectos del café.

Sin ponernos de uno u otro lado de la guerra por y contra la cafeína, el diario de divulgación científica ruso PopMech se adentró en cómo funciona la controvertida sustancia y la bebida que la contiene.

Primero, no existe una sola planta que sea 'la planta del café'. Es toda una familia de plantas con más de un centenar de especies, y diferentes especies pueden contener diferentes cantidades de cafeína y sustancias auxiliares asociadas con el café.

Segundo, el café como bebida es una sustancia compuesta, una mezcla de diferentes componentes que no tiene una fórmula determinada.

Y los efectos que tiene en el organismo también son diferentes, ya que dependen de una variedad de factores, desde la especie de la planta usada para obtener el grano hasta las condiciones de almacenamiento y el modo de prepararlo, entre otros.

Pero sí podemos hablar de la cafeína, el componente químico más famoso del café y la razón por la que a muchos les gusta tanto esa bebida.

La cafeína, a su vez, es una sustancia muy concreta que tiene la fórmula molecular de C8H10N4O2 y un nombre oficial bastante impronunciable. En su forma pura se ve como cristales blancos de sabor amargo. Se extrae de una variedad de plantas y puede llevar varios nombres, pero en esencia suele ser la misma sustancia.

Desde el punto de vista medicinal, la cafeína es un estimulante de neuronas y una droga psicoactiva.

En términos más generales, la cafeína disuelve un fermento que inhibe la síntesis de otra sustancia, responsable de gestionar las señales transmitidas por las neuronas.

Así, ésta última va acumulándose en el organismo, y la velocidad de la transmisión de las señales neuronales también crece.

El humano empieza a sentir agitación, su corazón empieza a latir más rápidamente, y también se sintetiza la dopamina, responsable del 'buen humor' del organismo.

De hecho, los efectos estimulantes tienen su aplicación en la medicina para combatir el cansancio y la apatía, así como 'obligar' a funcionar más activamente los sistemas respiratorio y sanguíneo.

Por supuesto, la sobredosis de cafeína es peligrosa. Mientras es bastante difícil tomar una dosis letal —se mide en decenas de litros de café consumidos en un plazo muy corto—, es del todo posible llegar a un estado de malestar, escalofrío y temblor en las extremidades con tan solo diez tazas consumidas en la misma cantidad de horas.

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